CONSEJO PARA LA ACREDITACIÓN DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR A.C.

Con el propósito de contribuir a pulsar y orientar las acciones académicas en bien de su población académica y docente en el contexto postpandemia, la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UATx) presentó los resultados de tres encuestas que aplicó a su comunidad universitaria en etapas clave de la emergencia, y cuyos resultados son un valioso documento que respalda procesos de planeación.

Al participar en panel de reflexión, junto con los Dres. Ángel Díaz Barriga, coordinador del Centro de Investigación Educativa, y Luis Armando González Plascencia, ex rector de esa casa de estudios, el Mtro. Alejandro Miranda Ayala, titular del COPAES, dijo que no sólo se trató de recabar información sólida, relevante y replicable, afín a los parámetros de confianza estadística, sino que la información fuese útil para la toma de decisiones factibles, ordenadas y coherentes, en un contexto de caos, emergencia y precariedad de recursos —institucionales, de los docentes y, sobre todo, de los estudiantes. Es decir, construir estrategias didácticas, con base en un conjunto accesible de herramientas tecnológicas.

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Ante una nutrida audiencia de alumnos, docentes y directivos reunida en el auditorio interactivo Manuel de Lardizábal y Uribe, el Dr. Serafín Ortíz Ortíz, rector de la UATx, luego de reconocer la trayectoria de los panelistas participantes, dijo que con su expertiz amplían la perspectiva que se ha tenido, desde el contexto de la educación superior, del difícil escenario pospandémico, y que permitirá pulsar las acciones para continuar beneficiando a los educandos.

Señaló que este es el primer acto público que se desarrolla impulsado por el Observatorio Universitario, órgano de formación reciente y que la institución requiere porque será su voz ante la sociedad tlaxcalteca, para abordar los asuntos más significativos de la vida colectiva, con el impacto de la sabiduría científica y tecnológica que conlleve a la reflexión.

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Subrayó que lo que se construye en la Universidad se conoce por todo el pueblo, por ello esta actividad es una plataforma excelsa para abordar el tema de la pandemia, la cual ha ocasionado que la humanidad haya cambiado su forma de vida, sus relaciones, la comunicación y, sobre todo, los procesos educativos.

Miranda Ayala, también vicepresidente de la Red Iberoamericana para el Aseguramiento de la Calidad en la Educación Superior (RIACES), destacó la oportunidad y pertinencia de las tres encuestas que son un todo integrado, que se convierten en una gran herramienta para la toma de decisiones informadas.

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De las tres encuestas derivan hallazgos que han dado lugar a estrategias innovadoras y recomendaciones asequibles. Su lectura revela un conocimiento profundo de cómo resolver los problemas que, casa por casa y caso por caso, estaban sucediendo, pues “hace dos años las universidades entraron a las casas de las familias de los estudiantes y de los docentes y se encontraron de golpe con el mero significado de la desigualdad”.

Miranda Ayala explicó que para asegurar la continuidad educativa, las IES tuvieron que transitar de manera emergente hacia un modelo de educación que apenas se estaba explorando, marginal, poco significativo y en general, desatendido. En un primer momento, en toda Iberoamérica y el Caribe las instituciones quedaron mayormente libradas a sostenerse en los esfuerzos individuales de docentes y estudiantes para conectarse a los nuevos formatos.

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Esta emergencia produjo también movimientos ambiguos con respecto de la matrícula, en algunos casos incorporaciones masivas y, en otros, discontinuidad de los estudios. En todos los casos hubo impactos en aspectos socioemocionales de los estudiantes y de otros sectores académicos; y en casos selectos, se hizo necesaria una reorganización curricular derivada de la insuficiente e inadecuada infraestructura tecnológica en las instituciones, la desactualización de las habilidades digitales de muchos docentes, la falta de acervos y materiales para la enseñanza a distancia, la rigidez de los procesos administrativos y de gestión escolar o la dificultad que presentaron algunos contenidos para ser trasladados a esa modalidad.

Muchas de estas carencias y problemas habían sido identificadas previamente, pero se volvieron críticos durante la pandemia, como la insuficiente e inadecuada infraestructura tecnológica en las instituciones, la desactualización de las habilidades digitales de muchos docentes, la falta de acervos y materiales para la enseñanza a distancia, la rigidez de los procesos administrativos y de gestión escolar, entre otras.

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Las instituciones que contaban con tradición organizativa y flexibilidad e innovación académica pudieron responder de manera eficiente y eficaz a la pandemia. ¿Cómo afrontar la emergencia, el hábito del confinamiento en la educación y las transformaciones que de ambos derivarían? Primero, a fortiori, desde el conocimiento objetivo de la situación. Un ejemplo sobresaliente son los tres estudios que, cuya visión sintética, en uno solo, ahora se presentan como un valioso recurso de planeación. Por ello son tan importantes las investigaciones que hoy hemos venido a presentar y que con gran visión instrumentó la UATx.

En su oportunidad, el Doctor René Elizalde Salazar, presidente del OU, indicó que, derivado de la contingencia sanitaria, se evidenció la precariedad que enfrentaban los jóvenes y las dificultades por continuar su formación profesional, por lo que se llevó a cabo el “Estudio de las condiciones de la comunidad universitaria en tres momentos del confinamiento debido a la pandemia de COVID-19”, el cual permitió planear una nueva dinámica de trabajo a través del Modelo Humanista Integrador basado en Competencias (MHIC).

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Este ejercicio demoscópico fue coordinado por el Dr. René Elizalde Salazar, presidente del Observatorio Universitario de la UATx; la Mtra. Alejandrina Martínez Santillán, integrante de la Comisión del Modelo Humanista Integrador basado en Competencias.