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Los ejes de la transformación silenciosa de la Universidad Pública Estatal. El papel del PIFI 2001-2017

• Presentación del libro de Arely Adriana Almazán Adame, académica de la Universidad Autónoma de Guerrero

21 de febrero de 2020.- Al participar en la presentación del libro “Los ejes de la transformación silenciosa de la Universidad Pública Estatal. El papel del PIFI 2001-2017”, de la Dra. Arely Adriana Almazán Adame, el maestro Alejandro Miranda Ayala, director general del Consejo para la Acreditación de la Educación Superior (COPAES), consideró que la investigación coloca en el foco del debate y de la reflexión a uno de los instrumentos de la política educativa -el Programa Integral de Fortalecimiento Institucional- que se diseñaron para contrarrestar el carácter inercial del esquema de financiamiento y para impulsar la calidad de la educación superior.

El libro, producto de una detallada investigación documental, y editado con el respaldo de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), con un prólogo escrito por el Mtro. Jaime Valls Esponda, secretario General Ejecutivo de ANUIES, pone de manifiesto que pese a los cambios de administración gubernamental, el “espíritu” del Programa Integral de Fortalecimiento Institucional (PIFI), luego Programa de Fortalecimiento de la Calidad Educativa (PFCE) y hoy, PROFEXE, se mantiene intacto y con ello la posibilidad de que contribuya a la solución del problema educativo para el que fue creado: el de la baja calidad.

Acompañado por el Dr. Javier Saldaña Almazán, rector de la Universidad Autónoma de Guerrero, el director general del COPAES consideró que esto es fundamental para la mejora continua de las Instituciones de Educación Superior (IES), para la investigación, para la gestión estratégica, para la infraestructura y para los aprendizajes que millones de jóvenes esperan consolidar para enfrentar los desafíos del vertiginoso siglo XXI.

Compartiendo la función de comentaristas con el Mtro. Jaime Valls Esponda y la Dra. María Xóchitl Astudillo Millere, destacó que el PIFI, con una visión sistémica e integral, fomentó ejercicios de planeación estratégica participativa orientada hacia resultados, lo cual constituye una de sus principales señas de identidad. Gracias a ello, innegablemente se ha producido un impacto positivo, tanto en la cultura organizacional, como en el desempeño de las IES.

Almazán Adame coloca en el centro del debate y de la reflexión la asignación de recursos públicos, que es una de las piezas clave para lograr un desempeño adecuado de la educación superior. Esto es primordial, también, porque la sociedad espera que el uso de los recursos públicos sea bajo esquemas de transparencia y de rendición de cuentas, lo cual implica no sólo indicar en qué se han gastado los recursos y cuáles son los resultados obtenidos en términos de gestión programático-presupuestal; se debe informar cómo y en qué medida cambiaron las condiciones de vida de las personas a las que se destinó esa acción.

Durante sus comentarios a la obra, el maestro Miranda Ayala refirió que la autora retoma, justificada e insistentemente, el concepto de “impacto positivo” pues los expertos en política educativa sostienen que debe procurarse para lograr que la acción gubernamental surta los efectos esperados y con ello nos aproximemos, cada vez más, al horizonte que aspiramos: el de una educación superior de calidad y de excelencia.

Coincidió en la necesidad de mantener intacto el “espíritu” del PIFI y articularlo con otros esfuerzos pues ha permitido dinamizar el crecimiento de la matrícula de educación superior, la cual prácticamente se duplicó en casi 20 años: pasó de 2 millones 142 mil 348 a 4 millones 561 mil 792.

Reconoció, sin embargo, que el tema de la equidad sigue pendiente, al igual que el de la internacionalización de la educación superior. En el primero de los casos, los jóvenes en desventaja representan hoy alrededor de la cuarta parte de la matrícula y que, en los próximos años, aportarán el 40 por ciento de la nueva matrícula. Su logro académico no será sencillo en términos institucionales.

El Titular del COPAES puso de manifiesto que se han logrado encauzar dichos esfuerzos hacia la mejora de las capacidades de las IES en los ámbitos de la docencia y la investigación. Sobresale, entre otros, la profesionalización del personal académico y una matrícula cada vez mayor de los programas reconocidos por su buena calidad.

Otro punto relevante es la denominación conceptual relativa a la “competitividad académica”. Coincidentemente, refirió, en 2001 se crean tanto el Programa Integral de Fortalecimiento Institucional (PIFI) como el Consejo para la Acreditación de la Educación Superior (COPAES), que ha acreditado casi 8,500 programas (8,441) y reconocido a una matrícula de cerca de 4 millones de estudiantes (3,949,085).

No obstante, los innegables avances logrados en este renglón en los últimos años, debemos reconocer que los vaivenes presupuestales continúan afectando la función de las IES. Por ello suscribió la propuesta de la Dra. Areli Almazán respecto de la necesidad de hacer una reorientación radical o “deconstruir” al PIFI. Es decir, hacer todo lo posible, para que la planeación participativa, su inteligencia y experiencias exitosas, no devengan en conceptos muertos que rijan nuestro pensamiento y acción.

La presentación del libro, considerado un conjunto lúcido de esfuerzos en pro del círculo virtuoso de la calidad de la educación superior, se efectuó en el Auditorio de la Universidad Autónoma de Guerrero y fungió como moderador el maestro emérito Dr. José Legorreta Soberanis.